¿Cómo tomar una decisión empresarial?

Seguramente seas el responsable de un proyecto, de un departamento o incluso el director de una empresa. Es probable que hayas acabado en este artículo porque hay una decisión importante que tomar y quieres profundizar en ella. Desde pgs Consulting te explicaremos qué significa tomar una decisión y cuáles son sus fases, para que tengas una pequeña ayuda a la hora de decidir.

¿De qué puedo tomar decisiones?

Epícteto, un filósofo estoico del siglo I d.C, tenía una máxima que puede ser muy bien aprovechada a día de hoy: es necesario diferenciar qué cosas dependen de mí y que cosas no dependen de mí. En el ámbito empresarial hay factores internos que son más fáciles de controlar o cambiar, pero también hay factores externos como el contexto o la situación económica, que no dependen realmente de la acción personal.

Por ello, como punto de partida a la hora de decidir es necesario tener en cuenta que las decisiones solo se pueden tomar de aquellas cuestiones en las que tenemos un cierto control o influencia. La preocupación por una cuestión ajena en la que no podemos influir no permite ni acción ni previsión de beneficios, pero la preocupación por algo que se puede administrar se soluciona con el proceso de decisión.

En pgs Consulting, realizamos estudios y análisis para ayudar a las empresas a crecer. ¡Consúltanos!

 

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El proceso de decisión

Este proceso consiste en la selección de la mejor alternativa posible dada una situación planteada. Normalmente asociamos la toma de decisiones ante un hecho peligroso o dañino para la empresa, pero es conveniente recordar que las decisiones no están ligadas necesariamente a las malas noticias, sino que también es bueno tomar decisiones ante oportunidades, cambios de contextos o circunstancias desconocidas que pueden llegar a ser favorables.

Pasos para la toma de decisiones

Los pasos que nos llevan desde una situación dada a resolver, hasta la decisión ya tomada las podemos identificar en las siguientes:

Conoce la situación

En esta primera fase no se trata de decidir, sino que estamos en la etapa anterior: en el análisis. Por ello, el primer movimiento debe ser de investigación. Lo mejor que se puede hacer es tratar de definir la situación, plantear su origen, sus causas, sus posibles factores y sus consecuencias a corto, medio y largo plazo.

Realizar revisiones de los avances empresariales hasta el momento, el desarrollo de los pilares de ese proyecto o empresa y tratar de hacer una composición global de la situación, con sus ventajas e inconvenientes, con sus oportunidades y sus amenazas.

Este planteamiento no solo tiene que ver con las decisiones a tomar, sino también con las personas. Por ello, en esta primera fase también nos podemos cuestionar si nosotros somos capaces de analizarlo o si por el contrario, necesitamos ayuda de otras personas.

Si eres un empresario o directivo no tengas miedo a pedir ayuda. El fundador de Ali Baba, Jack Ma, ha confesado en varias entrevistas: “No tengo ni idea de tecnología, pero que he buscado personas mejores que yo, más preparadas, y las he contratado, porque esa es la clave del éxito. Rodearte de personas mejores que tú”.

Analiza el contexto

El coste de oportunidad y la rentabilidad.

¿Cuál es la mejor alternativa?, ¿qué decisión te llevaría a invertir menos recursos y a ganar más?, ¿en esta ocasión, qué cantidad y tipo de recursos merece la pena invertir?, ¿cuál es el resultado que esperas de ello?

Estas son algunas de las preguntas que puedes plantearte. Detrás de todas ellas se encuentran dos objetivos. Primero, el de analizar el grado de inversión que exige esa tesitura y, lo segundo, qué tipo de beneficio vas a obtener, ya sea en a corto o a largo plazo.

Nadie negará que el primer objetivo de las empresas es pervivir, siendo la segunda prosperar. Por lo tanto, es vital que la empresa se plantee con profesionalidad y con responsabilidad esta fase, pues de una decisión depende el futuro de la empresa, en la que se encuentran las personas y familias que la llevan adelante.

Tómate tu tiempo y recuerda que tanto el nombre de la marca como sus empleados pueden verse realmente reforzados, si aprovechas y decides sabiamente.

La cultura corporativa y el funcionamiento interno

Rasgos como el tipo de organización interna, los modos de funcionamiento reglados en esa empresa y las capacidades y obligaciones de cada uno de los departamentos son cuestiones fundamentales.

Sobre todo, para definir hasta qué punto la empresa puede hacerse responsable de esa situación y, entonces, qué rol debe tener cada uno, es decir, qué se le puede exigir a cada componente de forma estratégica para llegar al objetivo sin provocar burn-out en los empleados u otro tipo de inconvenientes.

El contexto y los factores externos

Algunos de los factores que es necesario tener en cuenta en la situación económica, política, social y cultural.

Todas estas son variables que afectan de forma directa o indirecta a tu decisión, pero no solo a la hora de tomarla, sino que muchas veces, el conocimiento de estos factores, te ayudará a predecir las consecuencias de tus decisiones.

Determina un método

A la hora de abordar un problema o una oportunidad, encontramos una gran cantidad de maneras de aproximarse y resolverlo. Por ello, los dirigentes del proyecto o la empresa deben ser los encargados de definir qué tipo de método se seguirá concretamente en esa situación.

El método es específico y se basa en los parámetros cuantitativos y cualitativos que se decidan, todo ello basándose en la investigación anterior. Esta es la razón por la que una estrategia o método de una gran compañía no le sirve a otra mayor, a otra igual o incluso a otra pequeña. Lo más importante es evitar la comparación y pensar en construir el propio camino de la empresa, según mi visión, misión y valores.

Plantea escenarios y estrategias

Una vez escogido el método, lo más efectivo es plantear al menos tres escenarios, en el que se vayan desarrollando varias estrategias. En ellos, se deberían desarrollar tanto sus factores, sus implicaciones, como las decisiones necesarias a tomar y sus consecuencias. Dependiendo de la estrategia elegida, tendremos un resultado u otro. De esta manera, se puede poner a prueba de forma hipotética cuál es la mejor solución, dada una situación concreta y el método y los pilares innegociables para afrontarlo.

Decide tu estrategia

Una vez que los escenarios están encima de la mesa, con las posibles decisiones a tomar y sus posibles consecuencias, es hora de tomar una decisión. En un mismo caso, se puede optar por muchas alternativas. De hecho, no existe algo así como “la mejor decisión”, sino la decisión que se prevé como la más adecuada según la situación concreta. Por ello, es necesario que la última palabra la tenga la persona o las personas que verdaderamente tiene el rol de decisión, ya que en esta etapa ya no sirven ni los consejos ni los planteamientos ajenos.

Es necesario que los investigadores, los analistas, los abogados y los economistas aporten valor para trazar de forma muy precisa esa situación y es muy necesario su visión y su consejo. Sin embargo, en última instancia, la decisión depende de unas pocas personas que controlan verdaderamente la estrategia diaria y el presente de la empresa. Confía en tu equipo y en tu criterio.

¿Te asesoramos?

Las tomas de decisiones son procesos que llevan a plantear las mejores soluciones y estrategias para tu empresa. En pgs Consulting somos expertos en ofrecerte soluciones empresariales y te ofrecemos consultorías y planteamientos estratégicos efectivos para sacar el mayor partido a tu empresa. En concreto, te ofrecemos los servicios de auditoría y diseño de procesos y procedimientos, así como la definición de metodologías de trabajo y el apoyo en la supervisión de los procesos definidos.

Contamos con un equipo preparado, flexible y orientado a resultados para ofrecerte un servicio personalizado y adaptado a tus objetivos

 

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