¿Por qué necesito un director financiero?
El control financiero para pymes es un factor primordial para garantizar su crecimiento y descartar los riesgos derivados de una mala gestión de los recursos empresariales. Disponer de un buen director financiero es imprescindible para la adecuada toma de decisiones.
La evolución del director financiero
No hace muchos años, el director financiero de una compañía era un miembro del staff recluido entre las 4 paredes de su despacho centrado principalmente en cumplir a rajatabla la normativa del perfecto contable y haciendo informes sin parar. Con el paso del tiempo, el rol del director financiero ha sufrido una evolución radical. Hoy, su mirada se dirige hacia fuera de esas 4 paredes, centrando la vista en los inversores, analistas y clientes; reguladores y legisladores. Además, poseerá un amplio conocimiento del mundo de los negocios.
Para este sector, actualmente, se ha abierto un horizonte más allá de la mera contabilidad, abarcando más funciones dentro de la empresa. Su puesto se extiende a más campos que el de reducir costes o la conducción eficiente.
Si hay algo que es constante y se mantiene con el paso de los años es que el director financiero mira constantemente hacia el futuro. Es, quizá, la labor más importante; y es que muchas veces, las decisiones que tome, tendrán un impacto en el negocio durante los próximos 5, 10, 15 años.
Hay que reconocer la complejidad de su trabajo; les toca operar en un entorno competitivo caracterizado por un mercado en constante crecimiento. Y, además, su toma de decisiones vinculadas con la financiación y la estrategia requiere que, en muchas ocasiones, tengan que soportar la presión y las críticas de los demás frente a ciertas decisiones incómodas de tomar.
Un buen financiero es indispensable a la hora de formular e implementar la estrategia comercial de su compañía. Rodeado del equipo adecuado y con las herramientas digitales necesarias, se encuentra en una posición estratégica para liderar la transformación de la empresa. Una empresa que sepa adaptarse al futuro, que sepa aprovechar los datos y la tecnología no sólo para ser más eficiente, sino para reconocerla como una inagotable fuente de ideas que genera nuevos modelos de negocio, y con la que aprovechar las oportunidades de mejora de la rentabilidad y el crecimiento.
Habilidades de un buen director financiero
- Buena gestión y capacidad de liderazgo: El director financiero ideal debería poder movilizar a los diferentes departamentos de la compañía para obtener sus apoyos y ser influyente. Además, es fundamental poseer una gran capacidad de gestión de tareas para facilitar la toma de decisiones y los procesos de planificación y control.
- Habilidades de comunicación: Las relaciones con los nuevos clientes han de ser óptimas.
- Destreza en las nuevas tecnologías: Un buen director financiero estudiará y conocerá de primera mano las mejores tecnologías, e implementará la más acorde para que la empresa adquiera una ventaja competitiva frente a las otras.
- Dominio de idiomas: los negocios pueden desarrollarse en mercados internacionales por lo que es fundamental saber idiomas. Además del inglés, otros como el francés, alemán, o incluso chino.
Adaptación a los nuevos tiempos
La era digital ha impulsado cambios en todos los roles de liderazgo. Los directores de finanzas, dentro de su rol de gestores de los recursos del negocio, deben mantenerse a la vanguardia respecto a las nuevas tendencias y herramientas financieras. Como conocedor del presupuesto empresarial y quien maneja los recursos del negocio, es un jugador clave en la tecnología de la información. Él, junto con el responsable de sistemas y el resto de la junta directiva, han de alinearse en la toma de decisiones necesarias a la hora de lanzarse a una inversión que repercutirá en todo el negocio. Que haya armonía entre estas figuras a la hora de lanzarse, determinará el éxito, o no, de la transformación o modernización.
Ten muy presente siempre estos consejos y, si quieres llegar más allá, cuenta con nosotros, pgs Consulting. Somos expertos asesores para ayudarte a optimizar el rendimiento de tu plantilla. ¿Hablamos?
Beneficios de externalizar el servicio
Una vez aceptado el entorno evolutivo de las finanzas digitales en que nos hallamos y qué inversiones en tecnología serían óptimas para adaptarte a ello, te planteamos la posibilidad de dejar parte de esa labor en una mano “externa”.
Pero, ¿qué ventajas aporta tener la asesoría financiera en outsourcing? Una visión ajena, independiente a tu compañía, tiene la capacidad de enfocar de arriba abajo tu compañía y asesorarte en qué aspectos te conviene innovar. Esto te liberará de cargas como una gestión inadecuada del rendimiento, ya que hará hincapié en una mejor organización financiera en la toma de decisiones empresariales. Además, se encargará de otras funciones como la realización de evaluaciones, informes de gestión, planificación, presupuestos y previsiones de rentabilidad o costes de gestión. El outsourcing traslada parte del riesgo empresarial a proveedores externos especializados. Además, reduce el riesgo al evitar grandes inversiones iniciales en infraestructura o tecnología, lo que amplía la capacidad de destinar esos recursos a proyectos nuevos.